La fotografía muestra la Alameda en el año 1904. Y al fondo se ve el Areal, que era precisamente eso, donde descargaban los barcos las capturas destinadas a las pequeñas industrias de los llamados ´fomentadores´catalanes establecidos allí desde comienzos del Siglo XIX y en su origen salazoneros artesanales - andando el tiempo conserveros - procedentes de la por entonces, cuando ellos emigraron, pobre y aislada Costa Brava. Y a la izquierda obsérvese que no había nada, aunque otro relleno ya estaba en progreso.


Sin los grandes rellenos llevados a cabo a partir del último tercio del Siglo XIX, Vigo no se hubiera convertido en la ciudad que es hoy. El primero se acometió en torno a 1870, producto del cual son la Alameda, las actuales Avenidas y las vías adyacentes. El mar llegaba hasta el arranque de la calle Velázquez Moreno.

Pero Vigo seguía sin las infraestructuras portuarias que precisaba. Ni siquiera existieron proyectos hasta que, corriendo 1910, se presentó el que sería trascendental Plan Cabello, de la autoría de Eduardo Cabello Ebrentz, ingeniero por entonces al frente de una maniatada Junta de Obras del Puerto. Un proyecto que no pudo entonces salir adelante - la misma vieja historia - debido a las maniobras políticas del Norte: desde A Coruña querían seguir aprovechando en su beneficio un puerto de Vigo que, aunque sin muelles, con los barcos fondeados en la Ría, contaba con importante movimiento pero que carecía de dependencias de Aduanas  -se inauguraron en 1940 -, que se encontraban en A Coruña, a donde iban a parar los ingresos.

Tan sólo operaba un precario muelle de hierro de propiedad particular que resultó destrozado por un temporal en 1922, y entonces la ciudad sí se rebeló clamando por la necesidad de infraestructuras. Es decir, los vigueses pidieron con fuerza los imprescindibles rellenos para construir un verdadero puerto.

Reclamaciones ciudadanas que al fin fueron atendidas por un gobierno fuerte, el de Primo de Rivera, que en 1924 aprobó las dotaciones estatales para la puesta en marcha del Plan Cabello. Lo que motivó que al general le fuera dispensado un gran recibimiento en la visita que el aquel año realizó a la ciudad.

LAS GRANDES ACTUACIONES QUE INICIARON EL VIGO ACTUAL

Los rellenos pudieron comenzar. Pero sucesivas circunstancias históricas y posteriormente la guerra civil paralizaron unas obras que únicamente se reanudaron con el nuevo régimen político. 

Tarde, aunque en buena hora, se llevaron a cabo los grandes obras del Berbés; de todo Orillamar, hasta Bouzas; del muelle de trasatlánticos; y también del extenso espacio del Areal, en la época una franja arenosa, sucia y maloliente, sobre la que se habían asentado las antiguas fábricas de salazón.

Más tarde, en los 60, se comenzó a llevar a cabo el espectacular relleno de Bouzas, sin el cual no permanecería en Vigo la planta de PSA Peugeot Citroën ni existiría una potente industria auxiliar de automoción, para cuyo servicio fue necesaria una gran ampliación en los años noventa, en esta ocasión con la oposición de los colectivos de siempre y una parte de los ciudadanos de Bouzas.

Alegaban que el nuevo relleno haría desaparecer un buen banco de ostras... Sin tener en cuenta de que de esas instalaciones dependen más de veinte mil familias y el pulso económico de la ciudad.

De la misma manera, sin el relleno del Berbés nuestro puerto nunca se hubiera situado como uno de los más importantes del mundo en pesca. Y sin el muelle de cruceros no contaría esta ciudad con ese tráfico que ahora en dificultades pero que es tan importante para su economía.

Cuando se necesitó ampliar los muelles del Areal cuando comenzaba este siglo, uno de los alcaldes más nefastos que tuvo la ciudad, perteneciente al antiguo Bloque Non, consiguió paralizar las obras en los tribunales. Y lo hizo con el apoyo de la dirección de FdV, el de aquella época, de hace quince años, poco que ver con el actual.

Un redactor de ese periódico llegó a escribir: ´quieren asfaltar la Ría hasta Cangas´. La cuestión de fondo estaba en que el por entonces presidente de la Autoridad Portuaria se negaba a insertar toda la publicidad que demandaba FdV.

Al final los tribunales desestimaron la demanda de aquel pésimo alcalde; pero los muelles del Areal tuvieron que esperar más de un quinquenio para que la actuación pudiera ser llevada a cabo y así el puerto de Vigo contar en su terminal de contenedores con suficiente calado para los cada vez mayores nuevos mercantes.

Se puede decir que Vigo es Vigo gracias a las características de su Ría y también a los importantes rellenos que se llevaron a cabo.

Ver también, relacionado:

LA LARGA LUCHA DE VIGO POR SU PUERTO
EDUARDO CABELLO EBRENTZ FUE SU ARTÍFICE
(20/12/15)


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