Es uno de los escasos personajes destacados de los que no existe una referencia en Wikipedia. Comenzó su carrera como comercial de banca y desde hace décadas preside el poderoso grupo editorial Prensa Ibérica cuyas bases se cimentaron en 1984 con la compra de algunas cabeceras supervivientes de la que había sido franquista Prensa del Movimiento, las que eran rentables, como La Nueva España, de Oviedo.


En 1978, en plena Transición, se aprobó la Constitución española. Aquel mismo año Francisco Javier Moll de Miguel y su esposa María Aránzazu (Arantxa) Sarasola iniciaron su trayectoria como empresarios periodísticos con la adquisición de Prensa Canaria, a la que pertenecían Diario de Las Palmas y La Provincia.

Algo que puede parecer sorprendente teniendo en cuenta que Javier Moll, natural de Zaragoza, nacido en 1950, que por tanto sólo contaba veintiocho años de edad, era un joven abogado que hasta entonces se había ganado la vida como simple comercial del extinto Banco Atlántico en San Sebastián.

Pero que se explica porque su mujer, Arantxa Sarasola, a la que había conocido y con la que se había casado en la capital vasca, era hermana de Enrique Sarasola Lerchundi, el empresario también joven, apenas rebasados los cuarenta, que había establecido en los primeros años de aquella etapa política estrechos lazos y una fuerte alianza con el líder del Psoe Felipe González. Y que la adquisición de Prensa Canaria se hizo a través de una sociedad denominada ´Inversiones, Servicios y Comercio´, controlada por Sarasola.

El líder socialista y Enrique Sarasola figuraban también entre los accionistas del semanario Cambio16, una publicación que desempeñó un papel clave en unos tiempos complicados.

Ver aquí enlace: ENRIQUE SARASOLA (1937-2012)

COMPRA DE CABECERAS DE LA LLAMADA PRENSA DEL MOVIMIENTO

En 1982 el Partido Socialista llega al poder y se abren en España las puertas para el gran cambio. Quedaban del aparato de propaganda del régimen franquista, la cadena de periódicos que había sido conocida como Prensa del Movimiento, algunos diarios que seguían funcionando como propiedad del Estado y que eran rentables. Pronto iban a pasar a manos privadas. Naturalmente, socialistas.

Así, en el año 1984 el gobierno de Felipe González sacó a subasta las cabeceras de Nueva España, de Oviedo; y de Información, de Alicante. Ambas con gran implantación en sus respectivos ámbitos geográficos. También la de Levante, de Valencia.

Y, como no podía ser de otra manera, los tres periódicos fueron adjudicados a la empresa apadrinada por Enrique Sarasola, la que ya poseía los dos diarios canarios. Lo que dio lugar al nacimiento de Prensa Ibérica, que pronto en medios periodísticos se iba a conocer también como Grupo Moll.

El diario La Nueva España, un nombre que transmitía claramente su origen falangista, pasó a ser el emblema del grupo. Porque, ante la nueva realidad socio política, en este caso la cabecera seguía resultando igual de apropiada dado el gran cambio que estaba experimentando el país.

FARO DE VIGO A PRECIO DE SALDO

Si la compra en 1978 de las dos periódicos canarios resultó, por favorables las condiciones en que se realizó, una excelente operación no lo fue menos la adquisición en 1986 de Faro de Vigo por parte Prensa Ibérica.

Todo un mazazo para una ciudad que consideraba el diario como algo propio, que lo era sentimentalmente y como institución. Pero en aquellos momentos la empresa estaba mal gestionada, atravesaba por malos momentos y padecía también problemas laborales, por lo que Prensa Ibérica se hizo con el diario vigués, junto con Celta Artes Gráficas, por un precio muy por debajo de su valor real.

En Vigo hubo conmoción porque el Faro de toda la vida dejaba de ser de Vigo y a sus últimos propietarios se les echó en cara que hubieran preferido su venta a un grupo foráneo y además en la órbita del Psoe que a empresarios vigueses o gallegos. A lo que ellos replicaron que lo habían ofrecido a empresarios locales; pero que estos no habían mostrado interés.

Parece más cierto, sin embargo, que, ya que se veían obligados a vender, prefirieron que el diario no fuera a parar a manos de otros empresarios demasiado próximos, quizás con viejas cuentas pendientes.

EL CRECIMIENTO DE PRENSA IBÉRICA

Incorporado como una de las joyas del grupo, un diario muy rentable, desde el principio Faro de Vigo fue pilotado desde La Nueva España de Oviedo, la procedencia continuada de los directivos y directores del diario vigués. Como anécdota, uno de ellos, determinado por sus orígenes, durante años se empeñó en llamar San Pelayo de Navia al polígono de Sampaio de Navia.

Tras Faro de Vigo, el grupo Moll fue haciéndose con otras cabeceras como, en Baleares, Diario de Ibiza y Diario de Mallorca. Y creó la suya propia, La Opinión, presente en varias ciudades españolas. Más tarde, en 2006, Prensa Ibérica puso su pica en Cataluña: Diari de Girona.

En la actualidad EPI (Editorial Prensa Ibérica) cuenta con quince diarios regionales además de Mallorca Zeitung, en alemán y Superdeporte. Y es titular de numerosas licencias de radio y algunas de televisión local.

También pertenecen al grupo Alba Editorial y la inglesa Allison&Busby, así como diversas plantas industriales de artes gráficas distribuidas por la geografía nacional

JAVIER MOLL EN AUSTRALIA Y ENTRA LA SEGUNDA GENERACIÓN

Javier Moll de Miguel, aquel joven comercial del Banco Atlántico que se casó en Donosti con Arantxa Sarasola, es hoy uno de los grandes capos del negocio de la información en España; pero, por algún motivo, en un momento determinado sintió una fuerte atracción por Australia, donde pasa largas temporadas.

En 2002 adquirió el diario Adelaide Review y a través del grupo Euro Pacific Holdings posee importantes intereses inmobiliarios.

Desde Enero 2015 al frente de la gestión de Prensa Ibérica se encuentra Aitor Moll Sarasola como consejero-delegado. Licenciado en Periodismo, inició su rodadura y aprendizaje, como no podía ser menos, en La Nueva España. Es el heredero del imperio, por encima de sus cuatro hermanas.

J.L.F

* La fotografía de arriba es igual a la que apareció hace unas semanas en la web del Círculo de Empresarios-CFV anunciando la presencia de Javier Moll para protagonizar el día 1 de Junio uno de esos llamados almuerzo-coloquio que allí organizan.
Nos llamó mucho la atención porque el presidente de Prensa Ibérica, aparte de no aparecer en Wikipedia, no suele aceptar participar en este tipo de actos. Estuvimos atentos, pasó el 1 de Junio y nunca más se supo, ni una nota en su periódico.

Ignoramos si Javier Moll estuvo en Vigo por esas fechas. Y si, en caso de haber visitado la ciudad y su empresa, se alojó en el famoso Penthouse a su disposición en las instalaciones de Chapela. Ignoramos incluso, tan ignorantes somos, si el dicho Penthouse sigue existiendo.

Lo que si sabemos y recordamos es que en una ocasión una pareja de redactores del periódico - él y ella - dio con la clave secreta del ascensor y se coló para curiosear, periodistas al fin y al cabo, en el estupendo apartamento con vistas a la Ría. Eso ocurrió poco antes del episodio de las toallas: con unos días de antelación a una de las visitas del matrimonio Moll Sarasola el director del periódico envió a su señora, también empleada, a Valença do Minho para comprar las mejores toallas para la ocasión, ocurriendo que las colocó en el cuarto de baño tal cual, sin sacarles el apresto ni nada.

Total, que cuando Doña Arantxa salió de la ducha resultó que aquellas toallas no secaban...Por lo que, con toda la razón y natural cabreo, montó el correspondiente escándalo. Casi ruedan cabezas, concretamente dos.

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