A finales de 2003 se inauguró en la Casa das Artes una exposición con el título de "Tintas Galegas" cuya finalidad era, en realidad, ofrecer un muy merecido homenaje a uno de los hombres que más hizo por la divulgación de las artes pictóricas en Galicia.

Alvaro Alvarez Blázquez
(Tui,1921 - Vigo,2005) escuchó un día, allá por los años cincuenta, hablar a Celso Emilio Ferreiro de una "nueva técnica" de impresión que se llamaba serigrafía... Por entonces el mundo de Internet ni se soñaba, así que se vio obligado a indagar por otras diferentes y trabajosas vías para descubrir que aquella técnica que su amigo el poeta consideraba tan novedosa era en realidad milenaria, originaria de China y ampliamente utilizada en el Egipto de los faraones. En otras palabras, que en cuanto a serigrafía aquí estábamos varios miles de años atrasados.

El tan inquieto Alvaro Alvarez Blázquez, a partir de ahora también Don Alvaro, decidió entonces investigar y aprender a utilizar aquel procedimiento de impresión a base de tintas planas sobre casi cualquier superficie, una técnica que podría tener muchas utilidades.

Se convirtió así en el pionero de la serigrafía en Galicia.

UNOS PRINCIPIOS QUE RESULTARON MUY VERSÁTILES

A comienzos de la década de los sesenta ya se encontraba produciendo en un pequeño taller - una buhardilla - novedosos banderines de equipos de fútbol y también no menos innovadoras pegatinas con distintos lemas y frases siempre con chispa que gustaban a la mucha gente que las compraba y colocaba en sus coches o cristales de establecimientos. Además de magníficos carteles con considerable valor artístico anunciadores de fiestas, de la autoría del pintor orensano Virxilio.

Y cuando en 1964 su hermano Xosé María Alvarez Blázquez (ver aquí otro artículo relacionado) fundó Edicións Castrelos las coloristas atractivas portadas de los pequeños libros de la colección O Moucho, que fueron muy populares a pesar de sus limitadas tiradas y hoy tan recordados como buscados por coleccionistas, eran serigrafías salidas del taller de Don Alvaro.

IMPRIMIÓ UNA MAGNÍFICA REPRESENTACIÓN DE LA MEJOR PINTURA GALLEGA

Trasladado a un taller mayor, que no se puede decir que grande, en la calle Falperra, a principios de los setenta puso en marcha junto con Virxilio la gran iniciativa: imprimir mediante serigrafía obras de pintores gallegos. Es decir, producir obra gráfica para popularizar la pintura al hacerla asequible para diferentes bolsillos.

Y a ello se dedicó partiendo en casi todos los casos de obras únicas pintadas ex profeso, siempre con el obligado condicionamiento técnico de que únicamente podían ser utilizadas tintas simples. Una iniciativa a la que se apuntaron artistas como el propio Antonio Quesada, María Antonia Dans, Colmeiro, Laxeiro... También obras de Urbano Lugrís, Seoane, Díaz Pardo.

Hasta veinticinco pintores participaron en el emprendimiento que desde el principio tuvo gran éxito. En Serigrafía Gallega, que así se llamaba la pequeña factoría de artes plásticas, se produjeron sesenta diferentes reproducciones de pinturas en tiradas que como máximo alcanzaban los trescientos ejemplares, todos ellos numerados y firmados por sus autores.

QUE LOGRÓ NOTABLE DIFUSIÓN Y OBTUVO EXCELENTES CRÍTICAS

Que no sólo tuvieron considerable divulgación en Galicia: allí donde había un colectivo gallego significativo llegaban las serigrafías de Don Alvaro, desde Barcelona a Buenos Aires.

En Madrid se celebró una comentada exposición que obtuvo muy positivas críticas, así como destacados fueron los reconocimientos, entre ellos los de Camilo José Cela, García Sabell y Carlos Areán. "Las serigrafías de Alvaro Alvarez Blázquez prestan a la cultura gallega el doble servicio de enriquecerla y posibilitarla", escribió el primero.

El objetivo estaba conseguido: popularizar la pintura gallega y hacerla llegar a muchas casas particulares y oficinas. Era y es frecuente encontrar aquellas serigrafías en habitaciones de buenos hoteles, entre ellos el Gran Hotel de La Toja; y cuelgan, muy presentes, de las paredes de no pocos despachos profesionales.

La aventura terminó en 1975; pero su efecto beneficioso resultó muy duradero. No sólo porque hizo la pintura asequible para mucha gente que de otra manera no se lo hubiera podido permitir, sino porque los propios pintores encontraron una fórmula para darse a conocer y promocionar su obra, lo que les facilitaba posteriormente la venta de cuadros en muestras individuales.

AQUELLA EXPOSICIÓN RESULTÓ UN HOMENAJE MÁS QUE MERECIDO

Aunque en ocasiones se diga que nunca es tarde si la dicha es buena, lo cierto es que la exposición a modo de reconocimiento que la Concejalía de Cultura del ayuntamiento vigués organizó a finales del año 2003, que se inauguró el 29 de Diciembre en la Casa das Artes con todas las serigrafías producidas y que se prolongó hasta el 8 de Febrero de 2004, quizás tardó un poco de más de lo debido. Pero llegó a tiempo, porque Don Alvaro falleció un día de Junio de 2005.

Y fue por encima de todo un acierto, porque, a sus casi ochenta y tres años, a él aquella inauguración con aquel acto le llenó de satisfacción. También a los suyos, que lo vieron feliz.

Alvaro Alvarez Blázquez debe ser recordado siempre como uno de los grandes divulgadores de la plástica gallega que ayudó de manera importante a dar a conocer en unos tiempos que todavía eran grises en este país, aunque ya empezaba a clarear. Era un hombre fundamentalmente sociable que recibía a sus amigos y extensa familia en la solaina de la casa de Saiáns por las tardes y ante un servicio de café.

FUE UN GRAN CONVERSADOR QUE HABLABA POCO, lo que en su caso era posible dado que sabía observar y escuchar para después  apostillar o preguntar siempre con ironía y sentido del humor con la intención de animar la reunión o la tertulia. Que dedicó sus últimos años a recopilar y ordenar los múltiples recuerdos de testigo de tantas cosas y también evocaciones de las personas que fueron, muy a contracorriente, los activos y esforzados protagonistas - como él mismo - de un reducido ámbito ilustrado en una época difícil para el mundo de la cultura. Y no sólo de la cultura.


* Don Alvaro era el hermano menor de los Alvarez Blázquez naturales de Tui:  Darío, médico y escritor; Xosé María, escritor, antropólogo, editor y cronista de la ciudad; y Emilio, gran poeta de limitada obra. A ellos debe Vigo mucho de la pulsión e inquietud cultural y artística de la ciudad a lo largo de buena parte del Siglo XX.

Relacionado: XOSÉ MARÍA ALVAREZ BLÁZQUEZ

Print Friendly Version of this pageImprimir Get a PDF version of this webpagePDF

ANTERIORES


GALERÍA

vigocasisecreto.com (0 fotos)

No hay fotos

Más fotos de la galería (0)