Autor de múltiples edificios a lo largo de medio siglo de profesión, su obra está muy presente en el conjunto urbano de Vigo. Fue un incansable creador en diferentes estilos, no tan recordado como merece. Que también dejó considerable huella en Guinea Ecuatorial, donde ejerció como arquitecto jefe delegado por el Estado entre 1940 y 1948.

Desde las primeras naves de Zona Franca a la ampliación y reforma de Povisa en 1983, que así se convirtió en el mayor hospital privado de España. Es suyo el actual Estadio de Balaídos, con sus características cubiertas; y diseñó, con todos sus edificios, el complejo militar de la ETEA en Teis.

Un arquitecto tan sorprendente como versátil. Dos de sus realizaciones emblemáticas, la espectacular iglesia de la Inmaculada Concepción, conocida como Los Picos: y, en la misma línea, la capilla de San Paio de Navia, de audaz estructura, se encuentran con frecuencia destacadas en publicaciones especializadas en arquitectura. Siendo tan vanguardistas, pueden, sin embargo, tener una referencia en las tradicionales y picudas construcciones en madera y bambú de Papúa-Nueva Guinea, aunque con la consiguiente complejidad técnica a base de placas de hormigón y con el resultado de una lograda y natural iluminación interior.

Antón Román era capaz de concebir templos tan peculiares; pero también la bella, sencilla, de inspiración rústica, Capilla de O Vao.

Entre sus obras de carácter singular hay que mencionar la gasolinera de la Plaza de España, construida hace cincuenta años; pero que si fuera inaugurada mañana sería, de nuevo, considerada una estructura ejemplar para su uso, tan racional como moderna.

Como es de su autoría el Complejo Deportivo Municipal de As Travesas.

AUTOR DE CIENTOS DE CHALETS EN MUY DIFERENTES ESTILOS

Entre 1948 y 1988, año en que se retiró, con ochenta años de edad, cientos de chalets en Vigo y alrededores, en los más variados estilos, a partir de muy diferentes concepciones, no pocos de ellos extraordinarios, llevan su firma. Por poner un ejemplo, el modernísimo - lo sigue siendo - y privilegiado sobre la playa de la Fontaíña, en Coruxo, que el ex futbolista Karpin compraría muchos años más tarde a su primer propietario. Y en la misma línea el de Fernando Portanet, en Playa América. O, en un estilo antagónico, por tradicional, el Pazo de Montecelo, para Casimiro Durán, en realidad la recreación de un pazo. Como lo fue, con un resultado espectacular por sus dimensiones y emplazamiento sobre la Ría, en Alcabre, el Pazo de los Escudos, encargado por la familia Sensat, hoy convertido en magnífico hotel.

Muchos vigueses prominentes de los años sesenta y setenta, como Rodrigo Alonso, Alejandro Barreras, Leopoldo Curbera, Manuel Sas, Luis Solano Aza, Alberto Casal y otros fueron clientes y disfrutaron de las residencias proyectadas por Román Conde.

Nadie construyó ni construirá nunca tantos ni tan diversos chalets como él, no sólo en Vigo y sus alrededores, en Canido, Nigrán, Panxón, también en la península de O Morrazo y en toda la provincia de Pontevedra.

UNA FUNDAMENTAL PRIMERA ETAPA EN GUINEA ECUATORIAL

Antón Román Conde nació en Vigo en 1909. En Barcelona estudió la carrera de arquitectura. Tras la guerra civil, en 1940 fue designado arquitecto jefe delegado del Estado para Guinea Ecuatorial, responsable de todas las obras oficiales en la colonia, tanto en la isla principal como en el continente. Allí conoció a su mujer, Angelita Serralta, de origen catalán, nacida en Bioko, entonces Fernando Poo, con la que tendría siete hijos. Los Serralta Rius eran colonos propietarios de una enorme extensión de tierras productivas en Batete, cuya finca, "La Barcelonesa", era casi una provincia.

Si de algo presumen hoy los ecuatoguineanos en las páginas web oficiales es de la arquitectura colonial heredada de España. Y en ella está muy presente la firma que dejó Antón Román en sus ocho años de estancia en aquel país, que es independiente desde 1968.

Entre sus obras guineanas destacan la Residencia del Gobernador de Bata, en el continente; y el Mercado de Santa Isabel, en Fernando Poo, que encabezan una lista que incluye numerosas construcciones entre las que se cuentan escuelas, hospitales y residencias.

EDIFICIOS EN ALTURA Y CAMPUS DE SANTIAGO 

En 1948, el matrimonio, al que ya había llegado el primer hijo, decidió regresar a España para instalarse en Vigo, donde Antón Román comenzaría su intensa y prolífica trayectoria de cuatro décadas como autor de miles de edificios - en unas cifras anuales que pueden parecer increíbles; pero que están documentadas - producto de una gran dedicación y capacidad de trabajo.

Además de los cientos de chalets, tampoco se quedó corto Román Conde en cuanto a edificios en el casco urbano. Podemos citar el que preside la Plaza de América, de doce alturas, para Caixavigo; otras diversas torres en Coia; en la Gran Vía varios inmuebles, entre ellos los destinados a la Armada; en el centro los conocidos como Reguera, donde tenía su estudio; y Gafa de Oro. Otros en Vía Norte y los que destacan en la Plaza Eugenio Fadrique.

Como su impronta está también muy presente en Santiago, donde proyectó la Facultad de Farmacia y Biología, llevó a cabo la reforma del Instituto Xelmirez y reconvirtió la antigua Casa de Sordomudos en Instituto de Enseñanza Media, que es donde hoy se encuentra la sede de la Xunta. Y en toda Galicia complejos deportivos, escuelas e institutos, desde Ourense a Ribadeo.

También llevó a cabo trabajos en el campo industrial, como el nuevo edificio de oficinas para el astillero de Hijos de J.Barreras, cuyas antiguas instalaciones ardieron a finales de los cincuenta. Así como un enorme almacén frigorífico en Barcelona, por entonces el mayor de España, encargo de Rodrigo Alonso.

Para explicar, aunque sólo sea en parte, tan ingente obra, hay que decir que en aquellos años desarrollistas, con Vigo creciendo de forma imparable, la construcción en pleno auge, en la ciudad sólo estaban colegiados ocho arquitectos, no había más. De ellos, Antón Román era, evidentemente, el que mas trabajaba. Y aun tuvo tiempo para presidir el Colegio de Arquitectos de León, Asturias y Galicia. Posteriormente el de Galicia, con sede en Santiago.

ERA TAMBIÉN UN NOTABLE ACUARELISTA

Lo suyo eran pequeños formatos, en los que esta técnica de la acuarela presenta mayores dificultades. Afición que practicó sobre todo de joven, cuando residía y estudiaba en Barcelona, cuyos originales conserva la familia.

Con temas muy de la época, de los años veinte y treinta, de clara inspiración art-déco, muchas de ellas con sus temas favoritos: navegación, motociclismo y bellas señoritas.

Antón Román no sólo un fue capaz de dominar muy variados registros de la arquitectura, en ocasiones adelantándose a su tiempo. Un profesional entregado; pero un hombre que siempre reservaba espacio para mostrarse como era: apasionado, buen conversador, con mejores amigos, generoso, espléndido quizás en demasía, pues muchos de los proyectos no los cobraba, amante y degustador de los diversos placeres que le salían al paso o que él procuraba encontrar, así como un gran viajero en sus últimos años, ya retirado.

Antón Román fue un singular, increíblemente prolífico y diverso arquitecto que marcó una época. Y no sólo en Vigo.

RAMÓN EIRAS 

Artículo:
CONSTRUCCIÓN DEL ESTADIO DE BALAÍDOS

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