Parece ser que la Consellería de Medio Rural de la Xunta está empeñada en promover la extinción de los garranos, los únicos caballos verdaderamente salvajes que quedan en el mundo y que constituyen una riqueza natural, también cultural, que todavía guarda Galicia.


A Felipe Bárcena Varela de Limia le corresponde el título de V Conde de Torre Cedeira. A esta condición une su pertenencia a las siguientes organizaciones: Real Sociedad Española de Historia Natural; American Mamalian Society; Sociedad Española de Ornitología; y Sociedad Española para el Estudio y Conservación de los Mamíferos. Lo que le avala como un destacado zoólogo.

Reseñado lo anterior, Felipe se encuentra dedicado desde hace muchos años al estudio de los lobos, las aves marinas y nuestros garranos. Es un hombre discreto y cordial que siente pasión por los animales y por la Naturaleza con mayúscula.

EN DEFENSA DE LOS CABALLOS SALVAJES

Uno de sus empeños son esos garranos que desaparecerán si se lleva a efecto el irracional, disparatado decreto de la Xunta que obliga a colocarles un chip y concentrarlos en determinadas zonas de pastos. Como si fueran animales domésticos, cuando son animales de monte, salvajes, muy diferentes a cualquier otro equino. Y cuando uno de esos chips puede costar más que el propio caballo (ver entrevista en Faro de Vigo)

En una conferencia en el Club Faro, en 2013, presentado por su gran amigo Javier Alvarez-Blázquez, otro gran amante de los caballos, también propietario de caballos sueltos por el monte, Felipe Bárcena mencionó que mientras en Portugal - en cuya geografía norteña también hay garranos, aunque en mucho menor número que en Galicia - el gobierno luso los cataloga como patrimonio nacional aquí la Xunta pretende exterminarlos, "cuando deben llevar unos 20.000 años habitando nuestros montes".

Algunos paisanos y paisanas queman en verano los montes. Y los burócratas de servicio en el gobierno del Partido Popular quieren acabar con los caballos salvajes.

DESCENDIENTE DE MANUEL BÁRCENA Y FRANCO

Cuando no anda por esos parajes de monte, a Felipe Bárcena se le puede ver por Las Traviesas siempre muy bien acompañado por alguno de los  incondicionales camaradas de cuatro patas que aloja en su casa.

Con una permanente sonrisa te puede decir que no quiso continuar la carrera de biología porque percibió que de los animales se aprende mucho más en el campo que en las aulas; y que, en todo caso, para estudiar lo que de verdad le interesaba se las bastaba muy bien por su cuenta. Tras tomar la decisión y mientras seguía investigando y aprendiendo, tuvo una vida profesional paralela como funcionario, prejubilado desde hace algunos años.

Debe ser muy escuchado cuando alerta del peligro que se cierne sobre uno de nuestros principales patrimonios naturales, que son los garranos
.

Su antepasado Manuel Bárcena y Franco, de origen cántabro, fue de los grandes personajes que contribuyeron decisivamente a la construcción de Vigo en la segunda mitad del Siglo XIX. Se trataba de un muy destacado industrial y comerciante que hizo fortuna en aquella ciudad emergente dotada de un extraordinario dinamismo en buena parte debido a las industrias de salazón puestas en marcha por los catalanes también llamados "fomentadores".

Se dedicaba al comercio; pero era hombre ilustrado, viajado, que hablaba varios idiomas. Fue alcalde de la ciudad y gracias a él, que puso las bases financieras de su propio pecunio y también la primera sede, se creó la Caja Municipal de Ahorros y Monte de Piedad de Vigo en 1880 (ver articulo en Crónicas de otro Vigo) Y en 1886 la Cámara de Comercio. El título de Conde de Torre Cedeira (solar que se encuentra en la parroquia redondelana del mismo nombre) le fue concedido en 1891, ya reinando Alfonso XIII.

Su descendiente, el V Conde de Torre Cedeira, Felipe Bárcena, zoólogo de reconocida trayectoria, es uno de esos vigueses sin vocación empresarial que desde una observadora y activa periferia contribuyen no poco a mejorar la ciudad. Se esfuerzan por crear otro tipo de riqueza, que es la cultural, todavía, quizás, un bien escaso entre nosotros. Por eso son tan necesarios estos ciudadanos diferentes.

Hay que agradecer a Felipe su defensa de los caballos salvajes o garranos cuya supervivencia es tan primordial - que no se entienda mal esto - como la de alguna de nuestras industrias. Puede que todavía más, en diferente vertiente.

Se trata de conservar otro gran patrimonio, que es el de la Naturaleza. La que circunda Vigo y la de toda Galicia.



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